Afuera camino y sigo la línea de una banqueta deshecha a través del paso constante de la gente. Adentro están los caminos que yo he demolido, que yo mismo, como todas las demás personas, pisan sin darse cuenta de lo que tienen debajo de sus huellas. Mis dedos saltan. Por dentro de mis zapatos tengo carcomidas las plantillas. La base de todo mi trayecto yace a la espera piadosa del zapatero.
De: Soliloquiorum Libri
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