Me gusta imaginar que mis palabras son una mariposa volando por un campo floreciente. Yo he andado infinidad de valles esparciendo semillas como un campesino que ara la tierra. Ignoro si aquellas simientes alguna madrugada florecerán para dar fruto. Solo ando con la esperanza puesta en mis manos, únicamente doy pasos entre las líneas para hundirme más entre los surcos: no dejo de ser yo el producto de mí mismo.
De: Soliloquiorum libri
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