Negarme es confirmar que yo, tal vez, existo. Es volverme a negar [una y tantas veces] ante mis sensaciones. No doy cavidad para encontrarme, hacerlo sería quedarme simplemente parado como las sucias estatuas, menguarme cada día sin responsabilidad de un posible mañana lleno de fracasos, de un ahora no existente porque yo ya no sería el ahora ni el aquí, sería como ser lo supuesto, lo hipócritamente supuesto de lo que realmente soy. Negarme es Yo, poeta imaginario.
De: Soliloquiorum libri
.
No hay comentarios:
Publicar un comentario